La ictericia neonatal

En este post encontrarás información sobre la ictericia neonatal. Explicaremos en qué consiste, cuándo debemos preocuparnos, qué hacer, y muchas cosas más. Tanto si eres profesional de la salud como madre/padre, ¡este post te resolverá tus dudas!.

 

¿Qué es la ictericia neonatal?

La ictericia neonatal consiste en la coloración amarillenta de piel y mucosas causada por acumulación de bilirrubina. Este color amarillento en los bebés se produce primero en la cara, y conforme aumentan los niveles va bajando hacia el tórax y las extremidades.   Se calcula que aproximadamente el 60% de los nacidos a término y el 85% de los pretérmino tendrán hiperbilirrubinemia en la primera semana de vida.

La razón por la que los bebés están más predispuestos a la ictericia tiene la siguiente explicación: hay una mayor velocidad de eliminación de glóbulos rojos comparado con la edad adulta unido a la inmadurez del hígado para deshacerse de este exceso.  

La mayoría de estos bebés tendrán una ictericia llamada fisiológica que es inofensiva. Esta suele desaparecer entre el 3er y el 5º día sin complicaciones. Sin embargo en otras ocasiones sí precisará de tratamiento, el cual es sencillo y tiene buenos resultados cuando se detecta a tiempo.  

 

Cuándo es patológica y sus repercusiones

El tipo de bilirrubina que se considera tóxica al acumularse es la no conjugada, pudiendo provocar graves daños cerebrales y celulares. El mayor peligro que puede ocurrir derivado de esta patología es el kernicterus. El nivel de bilirrubina que es dañina dependerá de muchos factores. Por ejemplo, la edad gestacional (mayor riesgo de ictericia cuanto menos semanas de gestación), edad postnatal (será patológica si aparece en las primeras 24 horas), y otros factores que aumentan el riesgo de padecerla como si hubo hipoxia en el parto, algún tipo de infección y/o la presencia de cefalohematoma en el parto.

Cómo comentábamos, la ictericia en las primeras 24h de vida, NO se considera normal. Por ello, habría que realizar una valoración rápida del recién nacido en caso de sospecharse. Las causas más comunes de ello serán la hemólisis, ya sea por incompatibilidad de grupo, de Rh u otras incompatibilidades sanguíneas, y la infección (sepsis).  

 

Valoración de la ictericia neonatal

Una de las maneras de valorar es mediante la visualización y palpación.

Mediante palpación podemos presionar suavemente sobre la piel amarillenta, si en el punto de presión la piel se vuelve más clara y desaparece ese tinte es indicativo de que los niveles podrían estar más altos.

Si un bebé nos parece ictérico, una de las pruebas objetivas sería hacer una medición transcutánea para ver los valores reales. Para ello, se utiliza una máquina que detecta los niveles a través de la piel, en el pecho o en la oreja.

A veces los valores calculados mediante esta técnica dan más altos de lo que en realidad son, por lo que cabría la posibilidad de necesitar una prueba sanguínea. Esta consiste en recoger unas gotitas de sangre del talón del bebé y analizarlas, lo cual nos daría un valor más exacto.  

A la hora de la inspección es necesario hacer especial hincapié en bebés pletóricos (color rojizo en la piel, concretamente en la cara), en los cuales es más común la ictericia, pero es más difícil de identificar.

Por otro lado, en bebés de raza negra podemos encontrar más dificultad de visualizar el color amarillo en la piel. Por ello, será aún más importante inspeccionar también el blanco de los ojos (esclerótica), palmas y pies, así como las encías.  

Siempre que estemos todavía en el hospital, si vemos a nuestro bebé este tinte amarillento característico, siempre será buena idea avisar a la matrona que esté de turno para que valore al bebé. Si estamos ya en casa, es buena idea pedir cita con la matrona, enfermera pediátrica y/o pediatra para valorar lo antes posible y derivar en caso de ser necesario.

 

Tratamiento de la ictericia neonatal

La primera línea de tratamiento es la fototerapia, que consiste en la aplicación de una «luz azul» sobre la piel del bebé. Esto acelerará la eliminación de bilirrubina no conjugada y evitará la enfermedad en su mayor esplendor. Esta terapia puede realizarse con una sola luz o con múltiples luces en caso de valores más altos.

Con este tipo de terapia se coloca un cristal tintado sobre la cabeza del bebé para proteger los ojos . En caso de no tener se cubrirán los ojos con un antifaz pequeño. Cuanta mayor cantidad de piel esté expuesta mejor serán los resultados, por lo que lo ideal es dejar al bebé cubierto solo con el pañal y estar seguros de que el bebé está caliente con algún calentador cerca si es necesario.

Existen algunas máquinas de fototerapia que son similares a una manta y te permiten coger al bebé a la vez que la terapia se está llevando a cabo. Es importante que el bebé esté en una cuna para recibir la luz. No hay que tener miedo de retirarlo para alimentarlo cada vez que quiera o sea necesario.

Durante el tratamiento se recomienda monitorizar la hidratación del bebé. Para ello se usan gráficas de alimentación donde los padres pueden ir apuntando cuando come el bebé, las deposiciones y las veces que orina.

Aumentar y asegurar las tomas mínimas (ya sean de leche materna o artificial) será parte del tratamiento, ya que estos bebés suelen estar más adormilados y necesitan mantenerse bien hidratados para su recuperación y crecimiento.

En bebés con valores patológicos y sospecha de ictericia hemolítica (ya sea de grupo, Rh, kell…), se considera parte del tratamiento la suplementación con ácido fólico (500mcg/kg/día) al alta. Esto será diferente según los protocolos de cada hospital.

Cómo última opción de tratamiento, en ocasiones muy raras y casos muy complejos, será necesario hacer una transfusión sanguínea.  

 

Prevención

La alimentación temprana y prevenir la pérdida de temperatura son unos de los factores preventivos más importantes. Favorecer el piel con piel y la alimentación a demanda es esencial. Ofrecer agua a los bebés NO previene la ictericia y por el contrario puede provocar serias descompensaciones como hipoglucemia e hipernatremia.

Para terminar… La separación de madres y bebés NO está justificada incluso cuando el bebé necesita de fototerapia. Los bebés necesitan a sus madres. El tenerla cerca hará que estén más tranquilos, que la alimentación a demanda sea más sencilla, mejorará la satisfacción de los padres y en definitiva el tratamiento será más efectivo.

Sólo y únicamente cuando un bebé está muy grave y precisa de una transfusión sanguínea estará justificado su ingreso en una unidad neonatal para monitorización continua. Más allá de ello, las unidades deben de ser las que se adapten a la díada materno-neonatal y no al contrario.

Autora: María Ávila: enfermera especialista en obstetricia y ginecología formada vía EIR, actualmente trabajando como matrona en Londres, UK.

@conemedematrona

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